El papel futuro del gas y sus implicaciones en el desarrollo de infraestructuras y nuevos esquemas regulatorios

El papel futuro del gas y sus implicaciones en el desarrollo de infraestructuras y nuevos esquemas regulatorios  

A pesar de estar llamado a ocupar un papel destacado en la transición energética, la coyuntura actual no ha favorecido una mayor presencia del gas en el mix energético. Aspectos como los reducidos precios del carbón, el petróleo y las emisiones o la destacada penetración de las energías renovables se encuentran detrás de esta realidad. A partir de distintos escenarios de demanda, el Council of European Energy Regulators (CEER) acaba de presentar el informe Future Role of Gas (FROG), evaluando cual será el rol del gas dentro del mix energético en el horizonte 2040, incluyendo tanto su impacto en el desarrollo de nuevas infraestructuras como las medidas regulatorias que serán requeridas.

Frente a la creciente incertidumbre sobre cuál será el futuro papel del gas en el mix energético, CEER acaba de presentar sus previsiones de futuro. El contexto actual no ha favorecido una mayor presencia del gas en el mercado europeo, con reducidos precios de las fuentes de energía primaria sustitutivas – básicamente carbón y petróleo -, de las emisiones de CO2 – hecho que no permite interiorizar plenamente los costes asociados a las externalidades negativas -, así como una participación creciente de las energías renovables.

En el análisis de la posible evolución futura del gas natural, el estudio plantea tres posibles escenarios de demanda (elevado, medio y reducido). El escenario de elevada demanda cumple con los objetivos medioambientales a 2050 de la Unión Europea (UE). El escenario medio también cumple con los objetivos medioambientales, pero con una configuración con más renovables y eficiencia energética. En el escenario de baja demanda se consigue mayores objetivos medioambientales que los fijados en la COP21 y en el horizonte 2050. En cualquiera de los tres escenarios se augura un importante rol del gas natural para cubrir la demanda europea. Otro aspecto destacado será el creciente papel del biogás junto con las otras fuentes de abastecimiento habituales.

En el ámbito regulatorio la normativa debe intentar reducir las barreras existentes a la competencia. En esta línea, para el caso europeo sería interesante que se trabajara en la consecución de una mayor integración entre mercados. Otros aspectos regulatorios a destacar sería la necesidad de revisar las tarifas de red en casos en que la demanda se reduzca. Además, se debe garantizar que las infraestructuras de almacenamiento y los ciclos combinados no se vean especialmente afectados ante incrementos de estas tarifas. Con respecto al mercado minorista, seguir aumentado la competencia es el principal objetivo.

La evolución de la demanda también afecta a las infraestructuras existentes y a su desarrollo. En los escenarios de elevada y media demanda todavía existe la necesidad de seguir expandiendo la red de infraestructuras. Los mayores problemas se encuentran en el escenario de baja demanda en que se llegaría a una infrautilización de las instalaciones actualmente existentes. Este escenario puede generar la caída en desuso de una serie de activos no amortizados. En este sentido, permitir una depreciación acelerada o la posibilidad de compensaciones si se trata de activos regulados desarrollados por planificación mandataria pueden ser posibles soluciones. No solo la creciente demanda, sino también la transición hacia nuevos gases renovables como el hidrogeno o el bioetanol genera la necesidad de nuevas infraestructuras y normativas.

174 Modificado por última vez en Martes, 27 Marzo 2018 17:02