Hoja de ruta para la transición energética

Hoja de ruta para la transición energética  

La transición energética es un proceso complejo que requiere una transformación de los actores y sus conductas, de los mercados y de un cambio en las regulaciones y políticas existentes. Desde una perspectiva multidimensional el informe A road map to navigate the energy transition, del Instituto de Oxford de Estudios Energéticos, analiza los principales desafíos del sector energético frente a la descarbonización de las economías. 

La transición energética es un cambio hacia fuentes de energía bajas en carbono. En este contexto, las empresas energéticas están diseñando estrategias para adaptarse al nuevo escenario. A través del análisis de cuatro dimensiones económicas (políticas, mercados, tecnologías y preferencias) este informe presenta los principales ámbitos de actuación a tomar en consideración en la implementación de la hoja de ruta de la transición energética. 

En primer lugar, los autores defienden que la transición energética está impulsada principalmente por políticas públicas, más que por mejoras de carácter tecnológico. Esto no implica que la tecnología no esté desempeñando un papel importante en la transición, sino que las políticas realizadas por los distintos gobiernos siguen siendo el principal mecanismo impulsor del cambio en las fuentes de energía que se ha producido desde mediados de los años noventa.

En segundo lugar, desde una dimensión de mercado, el informe resalta la alteración que está provocando la transición energética en los mercados eléctricos liberalizados y, consecuentemente, la distorsión de sus fundamentos económicos. Actualmente, la curva de oferta a corto plazo del   mercado eléctrico es la combinación de dos tipos diferentes de tecnologías, tecnologías renovables con un coste marginal próximo a cero y tecnologías convencionales con costes marginales de producción más elevados. Esta combinación da como resultado una caída del precio del mercado diario, una mayor volatilidad y una dificultad del mercado para ofrecer correctamente señales de precios, necesarias para movilizar la inversión a largo plazo. Así pues, no es de extrañar la existencia de un profundo debate sobre la necesidad o no de revisar el diseño del mercado eléctrico actual.

La tercera dimensión que consideran los autores del estudio es la tecnológica. En este sentido, afirman que la transición hacia fuentes renovables será incompleta dadas las tecnologías renovables actuales, las dificultades de electrificar algunas actividades y la existencia de sectores difíciles de eliminar. Asimismo, una transición incompleta de las energías renovables no implica un alto nivel de emisiones de carbono. El informe hace énfasis en el papel de las tecnologías para capturar y almacenar emisiones de carbono, como mecanismos para eliminar la externalidad negativa asociada al consumo de combustibles de origen fósil.

Por último, los autores apuntan que la transición energética necesita nuevos modelos de negocio. En los últimos años se está experimentado un cambio en las preferencias de los consumidores que se refleja en su disposición a pagar por la energía limpia. Este hecho debería implicar también un cambio en la industria centrada en un producto básico (energy only), por otra con modelos comerciales centrados en servicios (energy services).

182 Modificado por última vez en Lunes, 02 Diciembre 2019 13:37