La relación entre el TSO y los DSO: la posición de CEER

La relación entre el TSO y los DSO: la posición de CEER  

Un sistema energético cada vez más sostenible exige de una revisión de la relación entre el gestor del sistema y transportista (TSO) con las empresas distribuidoras (DSO) de forma que seamos capaces de construir un marco de colaboración constructivo y eficaz en beneficio de todos los consumidores. Este proceso exige de una revisión en profundidad de las funciones y responsabilidades de cada uno de ellos en aras de un correcto funcionamiento del sistema en su conjunto. Con este ánimo, el Council of European Energy Regulators (CEER) acaba de publicar su visión sobre cómo acometer este reto definiendo una serie de principios básicos a seguir.

El modelo de negocio del sector eléctrico y gasista no únicamente ha cambiado en los últimos años sino que se intuyen cambios de calado en los venideros. En este proceso de transformación, tratar de vislumbrar la evolución que tendrán los distintos actores es sumamente relevante, como lo demuestran los distintos trabajos que están apareciendo recientemente y que analizan las posibles opciones existentes. En el marco de estos trabajos, el informe de CEER que se acaba de publicar no únicamente identifica los retos a los que se enfrentan los agentes sino que - y aquí es donde reside el mayor interés – identifica cuáles son los principales ámbitos donde se va a producir el cambio.

En la relación entre el gestor del sistema y transportista (TSO) con las empresas distribuidoras (DSO), CEER destaca como principales ámbitos de mejora el modelo de gobernanza del sistema energético, entendiendo por ésta los principios generales y definición de responsabilidades que deben regir el funcionamiento del sistema eléctrico, la planificación del desarrollo de la red y la operación del sistema.

La irrupción de la generación eléctrica a partir de fuentes energéticas renovables o el propio autoconsumo está cambiando el centro de gravedad del sistema eléctrico, pasándolo desde la generación a las redes. Entre estas, de relevancia las redes de distribución ya que es la red a la que se conecta mayoritariamente esta nueva generación distribuida. Este cambio conlleva un cambio en las funciones a desempeñar por parte de las empresas de distribución. Las redes de distribución no sólo van a servir para unir la generación y el consumo, sino que además, van a servir para transferir flujos de energía entre puntos de consumo. Aparece de esta forma el nuevo papel del distribuidor como gestor y operador de la red de distribución que exige de una coordinación con el operador del sistema y titular de la red de transporte. En este proceso de transformación desde un rol pasivo a uno más activo, la regulación debe ser capaz de aportar unos principios claros de funcionamiento que no distorsionen la competencia efectiva en los distintos mercados energéticos. Unos principios que al mismo tiempo sean capaces de ofrecer los incentivos económicos que garanticen un funcionamiento eficiente del sistema desde una perspectiva económica.

1626 Modificado por última vez en Lunes, 10 Octubre 2016 08:51