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Liberalización de los mercados minoristas de electricidad: ¿qué hemos aprendido después de dos décadas?

Liberalización de los mercados minoristas de electricidad: ¿qué hemos aprendido después de dos décadas?  

La experiencia internacional demuestra que el diseño de referencia del mercado minorista de electricidad definido en la era posterior a la liberalización no sólo no ha logrado sus objetivos originales, sino que también ha sido incapaz de seguir el ritmo del cambio tecnológico, las preferencias del consumidor y plantea dudas sobre su capacidad de dar respuesta a los retos que se derivan de la transición energética. Estas son las principales conclusiones que arroja la reciente publicación Liberalized retail electricity markets: What we have learned after two decades of experience?, del Instituto de Oxford de Estudios Energéticos.

En los inicios del proceso de liberalización, el mercado minorista se diseñó bajo la hipótesis de que ante la flexibilidad de cambio de comercializador, los consumidores se comportarían en el mercado eléctrico como lo hacen en otros mercados. No obstante, el estudio refleja la existencia de una serie de barreras que impiden la participación activa del consumidor tales como la complejidad del mercado y de las tarifas de electricidad, los elevados costes de transacción o la incertidumbre sobre la calidad del servicio de los nuevos proveedores, entre otros. Aspectos todos ellos que ponen el énfasis en la reducida participación del consumidor en los mercados como una de las principales debilidades en el proceso de transformación del segmento minorista.

Actualmente, los consumidores pueden generar, almacenar y vender electricidad, para así poder aportar mayor flexibilidad al sistema de energía. Cada vez más, irrumpen modelos comerciales innovadores (agregadores de demanda, prosumers, plataformas peer-to-peer, smart home, etc.) que, a menudo, van más allá del enfoque operativo o de la competencia de los proveedores tradicionales. Esto nuevos modelos innovadores deben enfrentarse a las reglas existentes que se caracterizan por una complejidad y unas restricciones significativas. Asimismo, la aparición de nuevos modelos comerciales no tradicionales, actores y un cambio en la naturaleza de las interacciones de los usuarios finales con el sistema eléctrico ponen en duda el dominio de las estructuras verticales en las que el proveedor tradicional es el único punto de acceso al mercado. En este sentido, los autores del estudio defienden la coexistencia de estructuras horizontales (prosumidor-red-prosumidor) y estructuras verticales (mayorista-red-minorista) en los futuros mercados minoristas de electricidad. 

Finalmente, el informe concluye haciendo hincapié en la reconfiguración del diseño y las regulaciones del mercado minorista para permitir la innovación y ofrecer, al mismo tiempo, una electricidad limpia y asequible a todos los consumidores.

230 Modificado por última vez en Jueves, 13 Febrero 2020 13:59