Los desafíos de la política energética y climática de la UE: fijación de precio del carbono, descarbonización y digitalización

Los desafíos de la política energética y climática de la UE: fijación de precio del carbono, descarbonización y digitalización  

Aunque inicialmente las políticas de energía y clima tomaron sendas paralelas, desde que se aprobó el primer paquete de medidas conjuntas en 2009, el grado de coordinación e imbricación de ambas políticas de la Unión Europea (UE) ha experimentado avances significativos. De hecho, la fijación de precios del carbono ha jugado un papel crucial en la unificación de la estrategia comunitaria en materia de energía y clima. La fijación de precios del carbono desempeña un papel esencial si se quiere lograr una economía climáticamente neutra en las próximas décadas, no obstante, tal y como pone de manifiesto el reciente informe Carbon pricing, decarbonisation and digitalisation: the future of and the challenges to the EU climate & energy policy elaborado por el European University Institute, es vital diseñar una combinación de políticas más amplia y aprovechar las posibles sinergias entre ellas.

El régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (ETS) es uno de los principales pilares de la política de la UE para combatir el cambio climático y herramienta esencial para reducir de forma rentable las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Con más de diez años en funcionamiento, representa el primer mercado de carbono del mundo y afecta a más de 11.000 instalaciones en varios sectores intensivos en emisiones, que representan alrededor del 45% de los gases de efecto invernadero en Europa. Si bien es cierto que inicialmente experimentó varias dificultades y una notable caída del precio de la tonelada de dióxido de carbono, especialmente durante la recesión económica, hecho que llevó a la UE a aprobar una serie de reformas y mecanismos de corrección, después de más de una década de aplicación es posible afirmar que el mecanismo de ETS ha pasado por un proceso de aprendizaje continuo. En particular, el anuncio de la última reforma ha hecho aumentar notablemente el precio del carbono poniendo de manifiesto el papel vital que pueden desempeñar las expectativas en la anticipación de una política cuando se percibe como lo suficientemente estricta, creíble y a largo plazo. A pesar de sus altibajos, el mecanismo ETS de la UE se ha convertido en un modelo a seguir para otros países que actualmente se encuentran configurando progresivamente sus propios regímenes de comercio de derecho de emisiones.

Sin embargo, tal y como concluyen los autores del informe, dadas las dificultades que ha encontrado este esquema de mercado a lo largo de los años sumado a que casi la mitad de las emisiones no están cubiertas por el régimen (agricultura, edificios, residuos y transporte), se hace vital diseñar un conjunto de políticas adicionales para la descarbonización.

Entre éstas, se presta especial atención a la digitalización como herramienta prometedora que puede innovar radicalmente tanto el sector climático como el energético en una dirección más sostenible. Esto implica desde una profunda digitalización interactiva de los mercados energéticos y de los consumidores basada en la respuesta a la demanda y el uso masivo de los contadores inteligentes hasta una apertura de nuevas iniciativas como son las comunidades energéticas o las plataformas de intercambio sin la ayuda de intermediarios comerciales, así como la generación de nuevas redes inteligentes capaces de ofrecer la mayoría de estos nuevos servicios a nuevos agentes (cargar vehículos eléctricos, facilitar la agregación de los consumidores en los esquemas de respuesta de la demanda, apoyar edificios inteligentes y llegar hasta un balance neto de cero emisiones). Ahora bien, según se desprende del informe la mayor dificultad reside en cómo combinar las distintas políticas de manera eficiente.

291 Modificado por última vez en Martes, 25 Junio 2019 15:01