Necesidad de una transición energética justa

Necesidad de una transición energética justa  

Actualmente, avanzar hacia una economía baja en carbono sin mencionar el papel esencial de una transición justa no es comprensible. La transición hacia una economía descarbonizada lleva asociada una serie de efectos económicos y sociales positivos (incremento empleo verde, modernización de las económicas, mejora de la salud, etc.), sin embargo, esta puede al mismo tiempo resultar difícil para otros sectores y territorios, especialmente, aquellos basados en combustibles fósiles. En este sentido, el tema central del último monográfico de Papeles de Energía editado por FUNCAS gira en torno a la necesidad de diseñar una transición energética justa para construir una sociedad mejor.

Dentro el monográfico “Lecciones para una transición justa”, el estudio “What does “just transition” mean for climate change mitigation?”, elaborado por Oliver Sartor, investigador del Institut du Développement Durable et des Relations Internationales (IDDRI), reflexiona sobre el concepto de transición energética y climática justa.

El autor resalta que existen soluciones para mitigar los impactos sociales desproporcionadamente negativos de la transición a una energía limpia. No obstante, estas soluciones pasan por diseñar pautas de transición específicas a los distintos contextos locales, ya que los planes de actuación universales no son adecuados para lograr una transición energética justa. Al mismo tiempo, se pone de manifiesto el efecto generacional de la transición justa. Así pues, la transición justa no solo es una cuestión de los trabajadores actuales, sino también de generaciones futuras que pueden verse afectadas por las oportunidades (o la falta de ellas) en la región.

Por lo tanto, los principales ejes para lograr una transición justa pasan por un correcto tratamiento de los trabajadores directamente afectados por el proceso de cambio, la necesidad de promover un entorno favorable a la creación de empleo verde de calidad y, finalmente, por la alineación de la transición con las prioridades nacionales de desarrollo social y económico. Finalmente, el autor también resalta la importancia de definir una gobernanza integrada a largo plazo para acompañar a las regiones a lo largo del tiempo ya que muchos de estos procesos de cambio son intergeneracionales. Una apuesta por el diálogo entre los distintos agentes afectados y un correcto diagnóstico se erigen como elementos claves de una transición energética justa.

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